Costa Rica:
El aparato castrense del pa�s sin Ej�rcito
Por Luis Roberto Zamora Bola�os
El autor, el abogado costrarricense Luis Roberto
Zamora Bola�os, en un evento en Washington D.C.
Es claro que tomar la decisi�n de proscribir un ej�rcito
nacional es una medida que requiere gran determinaci�n y
valor, pero que depende del respaldo del pueblo y sus
valores m�s sagrados. Costa Rica adopt� la proscripci�n
del ej�rcito en 1948, delineando con claridad meridiana
la vocaci�n pacifista de su pueblo. Incluso, la Corte
Suprema se refiri� a la paz como un �valor fundante de
nuestra Naci�n�.
Lastimosamente, este �valor fundante� ha venido
sufriendo duros embates por parte de las autoridades
costarricenses, incluso vaciando de contenido y
prop�sito el hito de la abolici�n del ej�rcito en este
pa�s de paz.
Hasta el a�o 2003, Costa Rica fue referente indiscutible
de paz, tanto en la vida social as� como eje del actuar
gubernamental. A partir de ah�, y con evento de la
invasi�n a Irak, la guerra tambi�n comenz� aqu�, pero
contra la paz misma.
El gobierno de Abel Pacheco apoy� la invasi�n
brit�nico-estadounidense en un acto violatorio tanto de
nuestro esp�ritu pacifista como de nuestra obligaci�n de
neutralidad. Dichosamente y ante el ampl�simo
descontento popular, la Corte Suprema anul� tal decisi�n
ante una demanda presentada por el escritor, en un fallo
hist�rico para el pa�s.
Posteriormente, el gobierno de Oscar Arias abandonando
el esp�ritu y las pol�ticas pacifistas de Costa Rica,
autoriz� la extracci�n de uranio y la fabricaci�n de
combustibles y reactores nucleares para fines b�licos,
lo cual resulta adem�s contrario al sistema
internacional de las Naciones Unidas. Ante otra demanda
presentada por quien escribe, tambi�n la Corte Suprema
anul� la autorizaci�n y reconoci� constitucionalmente la
existencia del derecho a la paz en Costa Rica.
Las amenazas a la paz continuaron, sin que en adelante
la Corte Suprema defendiera la constituci�n ni las
leyes, ni mucho menos el esp�ritu de su pueblo. As�, con
la aquiescencia de la Corte Suprema, el pa�s sin
ej�rcito actualmente se arma de un aparato de seguridad
castrense.
El art�culo 12 de la Constituci�n costarricense, a la
vez que proscribe el ej�rcito establece que para
preservaci�n y conservaci�n del orden p�blico, �habr�
las fuerzas de polic�a necesarias� y que en caso
necesario, las fuerzas militares que transitoriamente se
establezcan estar�n siempre subordinadas al poder civil.
La profundidad de tal determinaci�n dif�cilmente puede
exagerarse, por cuanto el art�culo 12 no s�lo proscribe
el ej�rcito, sino que delinea con firmeza y claridad uno
de los pilares centrales del Estado, como lo es su
pol�tica de seguridad interna basada en el poder civil.
Costa Rica, como Rep�blica civil, democr�tica, pacifista
y desarmada ha decidido delegar en la polic�a civil la
conservaci�n del orden nacional.
Lo anterior hace eco de la abolici�n del ej�rcito como
acto que encierra un gran simbolismo en rechazo del
ej�rcito y sus mecanismos, tal y como la misma Corte
Suprema estableci� en sentencia 9992-04. El art�culo 12
no s�lo aboli� el ej�rcito, sino tambi�n sus medios.
No obstante lo anterior, desde el 2010 se autoriza la
realizaci�n de actividad policial por parte de soldados
estadounidenses (sobre lo cual existe litigio
pendiente). Desde el 2007 la aquiescencia del presidente
Arias permiti� el entrenamiento militar de polic�as
costarricenses en la Escuela de las Am�ricas (WHINSEC),
hecho que fue dado a conocer en el 2011, gracias a
cables de Wikileaks. Al respecto de esto �ltimo existe
litigio pendiente ante la Corte Suprema. Que la polic�a
costarricense reciba entrenamiento militar es
inconstitucional. Que la polic�a reciba entrenamiento de
cualquier tipo en la Escuela de las Am�ricas es
necesariamente tambi�n inconstitucional.
La Escuela de las Am�ricas (WHINSEC), tambi�n conocida
como la Escuela de Asesinos o la Escuela de Dictadores,
es un centro de adoctrinamiento y entrenamiento pol�tico
militar perteneciente al ej�rcito de los Estados Unidos
y ubicada en �ste mismo pa�s. Durante su existencia, ha
entrenado a m�s de 8 dictadores y a personal que ha
participado en m�s de 11 dictaduras en Am�rica Latina.
Los objetivos de la Escuela de las Am�ricas han sido
claros. Mantener la hegemon�a de Estados Unidos a trav�s
de gobiernos t�teres con l�deres de su predilecci�n.
Para ello recurrieron con �xito y frecuencia a golpes de
Estado con aplicaci�n de t�cticas terroristas, como la
tortura, el asesinato, el secuestro y la violaci�n entre
otros.
La contradicci�n aparece de manera grosera �Para que un
pa�s sin ej�rcito entrena a sus polic�as en escuelas
militares y t�cticas terroristas? �Por qu� en la Escuela
de las Am�ricas?
La excusa oficial para el patrullaje de soldados y el
entrenamiento militar de polic�as es la supuesta �guerra
contra las drogas�, pero en la Escuela de las Am�ricas
tambi�n han entrenado a narcotr�ficantes. Incluso el m�s
grande de los narcos, Manuel Antonio Noriega, exdictador
de Panam�, es graduado de la Escuela de las Am�ricas.
Evidentemente la excusa oficial no es cre�ble y as�,
mediante delegaci�n de labores de polic�a en soldados
extranjeros y entrenamiento de polic�as en t�cticas
terroristas y militares, Costa Rica�el pa�s sin
ej�rcito�est� formando un cuerpo de seguridad castrense,
con lo cual declaramos y ejecutamos la paz al mundo con
un ej�rcito encargado de sus ciudadanos (o cargando
contra sus ciudadanos).
Qu� contradictorio resulta que el pa�s de paz est� en
guerra consigo mismo, destruyendo lo que tanto beneficio
social trajo al pa�s y tanta gloria nos dio en el
concierto de las Naciones. Costa Rica, pa�s sin ej�rcito
pero con polic�a castrense.
Luis Roberto Zamora Bola�os es abogado litigante en su
natal Costa Rica. Ha litigado exitosamente ante la Corte
Suprema a favor y defensa de la paz, logrando el retiro
del apoyo de Costa Rica a la coalici�n que invadiera
Irak y el reconocimiento constitucional del derecho a la
Paz. Especialista en paz y desarme, Zamora actualmente
mantiene procesos legales contra el gobierno de Costa
Rica por sus recientes actividades contrarias a la paz
constitucionalmente reconocida en el 2008.
Fuente:
http://www.cipamericas.org/es/archives/5911