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DENUNCIA DEL PRESIDENTE NICOL�S MADURO ANTE EL PA�S Y LA COMUNIDAD INTERNACIONAL SOBRE NUEVAS ACCIONES EN EL MARCO DEL GOLPE CONTINUADO CONTRA LA REP�BLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA Y LA INJERENCIA DE LOS ESTADOS UNIDOS DE AM�RICA 

El Presidente de la Rep�blica Bolivariana de Venezuela, Nicol�s Maduro, ha venido denunciando desde el a�o 2014 la actuaci�n de la derecha venezolana y de factores extranjeros para derrocar al gobierno democr�ticamente constituido en el pa�s. Las violentas agresiones contra la democracia venezolana provienen de los sectores de la ultraderecha extrema y violenta que han tenido como objetivo amenazar la estabilidad del sistema democr�tico, tratando de imponer su agenda por encima de la voluntad popular que se ha ratificado sucesivamente en las distintas elecciones de los �ltimos 15 a�os en el pa�s.

Desde el 23 de enero del a�o 2014, estos grupos desestabilizadores echaron a andar una nueva arremetida contra la democracia venezolana. El plan denominado �La Salida� hizo un llamado a manifestaciones supuestamente pac�ficas. Sin embargo, la acci�n orquestada por estos factores, pronto devino en una ola de violencia desmedida en algunos estados y municipios del pa�s, controlados por autoridades locales contrarias al gobierno revolucionario.

En este contexto Leopoldo L�pez, dirigente del Partido Voluntad  Popular, declar� a trav�s de las redes sociales: Hemos planteado la necesidad de una salida al desastre, una salida que pasa por construir una fuerza popular que est� activa en las calles� �Nos vemos en las calles de Venezuela�, precis�, al tiempo que manifest� que el pa�s se acerca a �La Salida y al cambio�.

Este llamado fue secundado por distintos sectores de la derecha venezolana que echaban a andar el plan desestabilizador y que condujo a las acciones violentas y vand�licas que comenzaron el 12 de febrero de 2014.  El tr�gico saldo de la acci�n perpetrada por este grupo dej� un total de 43 muertes, cientos de lesionados y da�os incalculables al patrimonio p�blico.

Los acontecimientos violentos propiciados por estos sectores de la oposici�n, fueron tergiversados por los medios de comunicaci�n nacional e internacionales haci�ndolos ver como manifestaciones �pac�ficas� que fueron objeto de represi�n por parte del gobierno venezolano, se�alando la acci�n de los agentes de orden p�blico que ejercieron en defensa del pueblo y de la paz del pa�s, como violatorias de los derechos humanos.

Una vez fracasada esa escalada de violencia sin sentido, el presidente Nicol�s Maduro hizo un llamado sincero al di�logo y al entendimiento. Con la participaci�n de la UNASUR se impuls� una mesa en la cual se convocaron a esos factores. Sin embargo, este esfuerzo fue depreciado por parte de la oposici�n venezolana. Una vez m�s la agenda que asumieron fue la de la acci�n desestabilizadora. A partir de ese punto se recrudeci� la acci�n del golpe continuado en el pa�s. Los sectores de oposici�n, con apoyo del gobierno de los Estados Unidos, han aplicado un plan para intentar vulnerar el orden constitucional y derrocar al gobierno.

Debido al fracaso de la violencia creada en las calles, la burgues�a desat� la guerra econ�mica contra el pueblo venezolano, buscando con ello crear un clima de insatisfacci�n en los sectores populares que produjera saqueos y un estallido social. De esta forma, por la v�a del acaparamiento, la especulaci�n y el contrabando, se quiso privar al pueblo venezolano de los principales productos para la alimentaci�n y la higiene.   Esta acci�n, a�n en desarrollo, est� siendo desmontada por el Gobierno Bolivariano, el cual ha dedicado grandes esfuerzos por frenar la guerra contra la econom�a, que afecta directamente al pueblo venezolano.

As� mismo, el Gobierno Bolivariano logr� desactivar una nueva acci�n, esta vez concebida en el plano militar. Un grupo de oficiales de la aviaci�n pretend�a provocar un hecho violento contra el Presidente de la Rep�blica y algunas instituciones fundamentales del Estado. El plan golpista estuvo orquestado por sectores de la ultraderecha venezolana quienes ofrecieron dinero y una serie de prebendas a los oficiales que participar�an en la acci�n. Todo esto cont� con el apoyo del Gobierno de los Estados Unidos de Am�rica.

En dicho plan golpista, cabe resaltar la existencia de un plan para eliminar f�sicamente al dirigente opositor Leopoldo L�pez, y con ello generar un mayor caos que facilitar�a la ca�da definitiva del Gobierno. Asimismo, es destacable que esta semana varios dirigentes opositores habr�an suscrito un documento para la  �transici�n�, en la que participar�an voceros de la oposici�n pol�tica de ultraderecha venezolana, tales como Mar�a Corina Machado, Julio Borges, Antonio Ledezma, entre quienes se formar�a la eventual Junta de Gobierno.

De igual manera, este frustrado golpe de Estado ten�a como objetivo la muerte de altos funcionarios del Gobierno Bolivariano, tales como el Presidente Nicol�s Maduro, Diosdado Cabello, Tibisay Lucena, Jorge Rodr�guez y Tareck El Aissami. 

En este orden de ideas, es necesario informar que el desmantelamiento de este golpe ha merecido hasta la fecha, la privaci�n de libertad de 10 oficiales, mientras se encuentran en fuga -fuera del pa�s- otros 3 militares.

Asimismo se identificaron elementos electr�nicos como: computadoras, sables, uniformes, tabletas, ropa usada para el video, fotos de un alcalde de oposici�n (Antonio Ledezma) y un documento para la �transici�n� ubicado recientemente en un diario de circulaci�n nacional. Adem�s, los detenidos confesaron que la publicidad en la prensa era una de las se�ales para la actuaci�n.

En este contexto, se han observado las m�ltiples declaraciones de los pol�ticos opositores, al Gobierno venezolano, que reflejan claramente una postura hacia un cambio de gobierno, al margen de la normativa constitucional vigente, incluso haciendo llamados a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana para alterar el hilo constitucional en el pa�s; tal y como lo se�alara una organizaci�n de venezolanos en los Estados Unidos de Am�rica en un comunicado donde piden �liberarnos del yugo de la mafia totalitaria que ejerce el poder y ha llevado a Venezuela a la ruina�; o como se aprecia en las declaraciones efectuadas por el due�o de un medio de comunicaci�n escrita el mismo d�a en que se supone habr�a ocurrido el atentado golpista: �En Venezuela hay elecciones en 2018, pero la situaci�n es tan catastr�fica, el descontento es tan grande en todos los sectores, incluido el chavismo y las Fuerzas Armadas, que puede pasar cualquier cosa�.

Todos estos elementos, son una clara evidencia del plan continuo por parte de sectores desestabilizadores en Venezuela, que tienen como firme objetivo vulnerar el orden constitucional del pa�s.

Paralelamente a la situaci�n que han intentado crear estos grupos de derecha en nuestro pa�s, se observa una marcada participaci�n o intervenci�n del Gobierno de los Estados Unidos de Am�rica.   Sus principales representantes gubernamentales, se han dado a la tarea de emitir juicios desproporcionados y errados sobre la actuaci�n del Gobierno del Presidente Nicol�s Maduro Moros, con miras a crear una matriz internacional, para justificar un golpe de Estado, la intervenci�n extranjera y una llamada �transici�n pac�fica� a la democracia.

El Golpe continuado fue preparado por etapas, entre los factores tanto nacionales como internaciones, interesados en la �Salida� del Presidente Maduro y por tanto del Gobierno Revolucionario.

El Gobierno de los Estados Unidos de Am�rica, haciendo alarde de su pretendida hegemon�a, ha venido incumpliendo sistem�ticamente con la obligaci�n internacional de la no injerencia en los asuntos internos de Venezuela, al desarrollar toda una l�nea de acciones de car�cter declarativo y legislativo, con el fin de desacreditar y perjudicar al Gobierno Bolivariano del Presidente Nicol�s Maduro Moros y la institucionalidad democr�tica venezolana, y con ello subvertir el sistema democr�tico participativo y protag�nico constitucionalmente vigente.

En efecto, el Gobierno estadounidense, mediante pronunciamientos oficiales, ha mantenido desde el a�o 2014 su aviesa conducta de descalificar p�blicamente las pol�ticas desarrolladas por el Estado venezolano, para enfrentar las situaciones de crisis promovidas por el sector de la ultraderecha pol�tica venezolana.

Ello se observa cuando, el Secretario de Estado, John Kerry [21.05.2014], tergiversa situaciones puntuales de violencia ocurridas en Venezuela, tild�ndolas de manifestaciones pac�ficas, insiste en la falsa violaci�n de los derechos pol�ticos en nuestro pa�s y se atreve a exigir la liberaci�n de las personas que promovieron actos criminales y de vandalismo, justific�ndolas en el hecho de que �intentaban ejercer su derecho democr�tico de expresar disentimiento�.

En igual sentido, el Vicepresidente estadounidense, Joe Biden, durante su visita al Brasil [16 y 17.6.2014], expresaba sin disimulo que el Gobierno de los Estados Unidos de Am�rica consideraba que hab�a un debilitamiento de las instituciones democr�ticas venezolanas, lo que se traduc�a en una falta de democracia y en que no hab�a garant�a de los derechos humanos. 

El 30 julio de 2014 el Departamento de Estado impon�a restricciones al otorgamiento de visas para funcionarios p�blicos venezolanos, bajo el pretexto de que exist�a una intimidaci�n judicial de la disidencia pol�tica venezolana, as� como un uso excesivo de la fuerza para el control de las situaciones de violencia puntual que apenas, para esa fecha, ocurr�an aisladamente en entornos urbanos, y que ellos entend�an como protestas pac�ficas, teniendo como objetivo dicha restricci�n asegurar que los violadores de derechos humanos rindan cuentas.

El Departamento de Estado, a trav�s de su vocera, Jen Psaki, ha brindado declaraciones continuas y reiteradas que sirven para sostener las falsas matrices de opini�n sobre la situaci�n econ�mica en nuestro pa�s, as� como ha construido una l�nea de opini�n que refiere a lasupuesta criminalizaci�n de la disidencia pol�tica venezolana, obviando los hechos delictivos y vand�licos que l�deres pol�ticos de la ultraderecha venezolana alentaron y promovieron directa y p�blicamente, siendo �stos la verdadera raz�n de sus procesos judiciales.

En este mismo sentido, el Gobierno de los Estados Unidos de Am�rica no ha escatimado oportunidades para cuestionar la probidad del sistema judicial venezolano, y en particular cuando se refiere al proceso judicial del ciudadano Leopoldo L�pez.

Tambi�n es importante mencionar que, el Gobierno estadounidense en su Estrategia de Seguridad Nacional para el 2015, mantiene la l�nea de opini�n tergiversada sobre la violaci�n de los derechos humanos en Venezuela, la criminalizaci�n de la disidencia pol�tica y la prohibici�n de la libertad de expresi�n, lo cual tiene el agravante de que establece como l�nea de acci�n, continuar apoyando a la oposici�n pol�tica venezolana para el cambio del r�gimen constitucional democr�tico, participativo y protag�nico en Venezuela.

Por otra parte, es imperioso referirse a la nefasta �Ley para la Defensa de los Derechos Humanos y la Sociedad Civil en Venezuela�, sancionada por el Congreso estadounidense y puesta en vigor por el Presidente Barack Obama en diciembre de 2014; pues esa �ley�, de eminente car�cter intervencionista, encuentra sustento en la convicci�n del Gobierno de ese pa�s de que el Gobierno Bolivariano de Venezuela viola los derechos humanos al hacer cumplir la ley y mantener la paz y la seguridad de todos los venezolanos, aun cuando ello signifique impedir que grup�sculos violentos pagados por la ultraderecha pol�tica venezolana cometan acciones vand�licas y delictivas.

Durante su tramitaci�n parlamentaria, el Gobierno de los Estados Unidos de Am�rica manifest� ante el Congreso que a trav�s de las sanciones establecidas en esta �ley�, se favorecer�an las pretensiones de la oposici�n pol�tica venezolana.

Es necesario mencionar que esa legislaci�n estadounidense establece sanciones de car�cter unilateral no autorizadas por el derecho internacional contra los intereses de la Naci�n venezolana, lo cual, seg�n la doctrina internacionalista contempor�nea, sustentada en la reciente jurisprudencia de la Corte Internacional de Justicia y en la pr�ctica de los �rganos del sistema de las Naciones Unidas, es una violaci�n del principio fundamental de la no intervenci�n en los asuntos internos de otro Estado, consagrado como obligaci�n universal en el derecho internacional que rige las relaciones internacionales entre los Estados, a fin de garantizar la paz y la seguridad internacionales.

Adicionalmente, cabe se�alar que la citada ley tiene como objetivo coaccionar al Gobierno Bolivariano de Venezuela, a trav�s del �ataque selectivo� a los intereses patrimoniales de ciudadanos venezolanos se�alados sumaria y secretamente por el Departamento de Estado (�rgano del Poder Ejecutivo), para aplicar sanciones confiscatorias y violatorias de los derechos fundamentales reconocidos en el mundo civilizado.

Esta acci�n injerencista del Gobierno de los Estados Unidos de Am�rica ha sido reconocida y condenada firmemente por los Estados de la regi�n, siendo destacable los llamados al Gobierno de los Estados Unidos de Am�rica para que respete, en sus relaciones con los Estados de Latinoam�rica y del Caribe, el compromiso de no intervenir directa o indirectamente en los asuntos internos de cualquier otro Estado y observe los principios de soberan�a nacional, la igualdad de derechos y la libre determinaci�n de los pueblos (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribe�os �CELAC) y, se abstenga de imponer sanciones unilaterales que vulneran el principio de la no intervenci�n en los asuntos internos de otros Estados (Uni�n de Naciones Suramericanas �UNASUR� y Mercado Com�n del Sur �MERCOSUR).

Sin embargo, el Gobierno estadounidense hizo caso omiso a este llamado al cumplimiento del derecho internacional, y reiter� y ampli� las medidas sancionatorias contra funcionarios del Gobierno venezolano, las cuales fueron rechazadas nuevamente por los organismos regionales antes se�alados, y de igual forma se pronunci� la comunidad internacional a trav�s del Movimiento de Pa�ses No Alineado (MNOAL), el cual inst� �a derogar tales medidas coercitivas ilegales que afectan el esp�ritu de di�logo y entendimiento pol�tico entre Venezuela y los Estados Unidos de Am�rica�.

 

A la luz de lo anterior, el Gobierno de la Rep�blica Bolivariana de Venezuela solicita que la comunidad internacional rechace en�rgicamente la injerencia sistem�tica y continuada que mantiene el Gobierno de los Estados Unidos de Am�rica en nuestros asuntos pol�ticos internos, puesto que ello atenta contra los valores fundamentales de la convivencia pac�fica entre los Estados, y contraviene el derecho internacional universal establecido en la Carta de las Naciones Unidas.

NORMATIVA INTERNACIONAL SOBRE LA NO INJERENCIA EN LOS ASUNTOS INTERNOS DE LOS ESTADOS, VULNERADA POR EL GOBIERNO DE LOS ESTADOS UNIDOS: 

  • El numeral 7 del art�culo 2 de la Carta de las Naciones Unidas, dispone claramente como principio fundamental que regula el accionar, tanto de la Organizaci�n como de sus pa�ses miembros, la obligaci�n de no intervenir en los asuntos que son esencialmente de la jurisdicci�n interna de los Estados.
  • Este principio, est� plenamente desarrollado en la �Declaraci�n sobre los Principios de Derecho Internacional referentes a las Relaciones de Amistad y a la Cooperaci�n entre los Estados de Conformidad con la Carta de las Naciones Unidas� (Resoluci�n de la Asamblea General de la ONU N� 2625 (XXV) del 24 de octubre de 1970), en la que se prev� lo siguiente:

Ning�n Estado o grupo de Estados tiene derecho de intervenir directa o indirectamente, y sea cual fuere el motivo, en los asuntos internos o externos de cualquier otro. Por tanto, no solamente la intervenci�n armada, sino tambi�n cualesquiera otras formas de injerencia o de amenaza atentatoria de la personalidad del Estado, o de los elementos pol�ticos, econ�micos y culturales que lo constituyen, son violaciones del Derecho Internacional.

De igual manera, el art�culo 3 (e) de la Carta de la Organizaci�n de los Estados Americanos establece como un principio de obligatorio cumplimiento para todos los miembros de la organizaci�n �la obligaci�n de no intervenir en los asuntos de otro Estado�, y el art�culo 19 de la misma Carta, dispone expresamente que:

�Ning�n Estado o grupo de Estados tiene derecho de intervenir, directa o indirectamente, y sea cual fuere el motivo, en los asuntos internos o externos de cualquier otro. El principio anterior excluye no solamente la fuerza armada, sino tambi�n cualquier otra forma de injerencia o de tendencia atentatoria de la personalidad del Estado, de los elementos pol�ticos, econ�micos y culturales que lo constituyen.�

La codificaci�n normativa de este principio hace indudable su obligatoriedad para todos los pa�ses de la regi�n, a fin de mantener una buena relaci�n que propenda al aseguramiento de la paz y la seguridad internacionales.

  • Otra manifestaci�n m�s de que este principio universal constituye una costumbre hemisf�rica, practicada con plena obligatoriedad por todos los pa�ses de la regi�n americana, puede apreciarse en el p�rrafo 23 de laDeclaraci�n de Caracas del 2 y 3 de diciembre de 2011, emanada de la Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribe�os (CELAC), en la cual este mecanismo pol�tico e integracionista, que es el de mayor representatividad americana, reconoci� como unos de sus valores y principios orientadores, el respeto a la soberan�a; el respeto a la integridad territorial y; la no injerencia en los asuntos internos de cada pa�s. 
  • Siendo reafirmada esta postura principista en la Declaraci�n Especial sobre la Democracia y el Orden Constitucional en la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribe�os (CELAC) del 3 de diciembre de 2011, donde qued� expresado lo siguiente:

Ratificamos la vigencia del Estado de Derecho, el respeto a la autoridades leg�timamente constituidas como expresi�n de la voluntad soberana de los pueblos, la no injerencia en los asuntos internos y la defensa de las instituciones democr�ticas, que constituyen garant�as indispensables para asegurar la paz, la estabilidad y la prosperidad  econ�mica y la justicia social�

  • De igual modo, en el �mbito regional, la Uni�n de Naciones Suramericanas (UNASUR) ha reafirmado en diversas ocasiones la convicci�n de sus Estados miembros en relaci�n a la obligatoriedad para toda la comunidad internacional del principio de la no intervenci�n, el respeto irrestricto de la soberan�a de los Estados, y la no injerencia en los asuntos internos. Ello en aras de mantener la seguridad regional y la paz internacional.
  • En la Decisi�n para el Establecimiento del Consejo de Defensa Suramericano de la UNASUR, del 16 de diciembre 2008, la Uni�n enf�ticamente dispuso en su art�culo 3, como principios rectores para la defensa suramericana:

(a) [El] respeto de manera irrestricta a la soberan�a, integridad e inviolabilidad territorial de los Estados, la no intervenci�n en sus asuntos internos y la autodeterminaci�n de los pueblos.

(e) [La] salvaguarda de la plena vigencia del Derecho Internacional, en concurrencia con los principios y normas de la Carta de las Naciones Unidas, la Carta de la Organizaci�n de los Estados Americanos y el Tratado Constitutivo de UNASUR.

(m) Reafirmar la convivencia pac�fica de los pueblos, la vigencia de los sistemas democr�ticos de gobierno y su protecci�n, en materia de defensa, frente a amenazas o acciones externas o internas, en el marco de las normativas nacionales�� 

La Declaraci�n Conjunta de la Reuni�n Extraordinaria del Consejo de Jefas y Jefes de Estado de la Uni�n de Naciones Suramericanas, del 28 de agosto de 2009, reiter� su �nfasis a que �el irrestricto respeto a la soberan�a, integridad e inviolabilidad territorial de los Estados, la no injerencia en asuntos internos y la autodeterminaci�n de los pueblos son esenciales para consolidar la integraci�n regional�, y, en este orden de ideas expres� la �disposici�n de consolidar en Suram�rica una zona de paz, fundamento para el desarrollo integral de nuestros pueblos, y la preservaci�n de sus recursos naturales, a trav�s de la prevenci�n de conflictos, la soluci�n pac�fica de las controversias y la abstenci�n de recurrir a la amenaza o el uso de la fuerza.�  

Fuente: Embajada de la Rep�blica Bolivariana de Venezuela ante el Reino de Espa�a.

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