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Las hermanas Maryknoll: ¡Presentes!

Por: Ana Avilés. Activista SOA Watch, El Salvador

Mike Haskey mhaskey@ledger-enquirer.comFather Roy Bourgeois, front center, joins others in marching Sunday at the SOA Watch protest at the gates of Fort Benning. Bourgeois announced to the crowd that organizers have decided to move the protest from Columbus. 11/22/15

El pasado 22 de noviembre del 2015, activistas del observatorio por el cierre de la Escuela de las Américas, nos reunimos frente a las puertas de Fort Benning, Georgia, Estados Unidos, tal como ha sido una tradición durante los 25 años de existencia del movimiento.

Esta era mi segunda vez en la vigilia y no quería perderme de nuevo la oportunidad de conocer la casa donde vive el padre Roy Burgeois quien es nuestro querido amigo, compañero, y fundador del movimiento del observatorio por el cierre de la Escuela de las Américas (SOAW).

Su casa está a tan sólo unos cuántos metros de la base militar gringa y al llegar allí, junto a mi amiga y compañera Eva, activista de SOAW en México, sentí como si estuviera en un pequeño museo de historia.

La casa del padre Roy es muy sencilla como debe ser la casa de los hombres humildes pero “grandes”. Contamos con la suerte que él se encontraba allí, recibiéndonos con su gran amigable sonrisa e invitándonos a pasar a conocer su linda casa.

En la entrada, inmediatamente, está su oficina la cual posee muchas fotografías de diversas delegaciones, la mayoría de visitas a diferentes países donde se ha pedido el cese de envíos de soldados, que se han entrenado en  la Escuela de las Américas, o como le llama el Padre Roy la “Escuela de Asesinos”. En estas fotografías se pueden encontrar destacadas personalidades como los presidentes de América Latina Evo Morales, Rafael Correas y Hugo Chávez, entre otros, y gente muy importante, en la lucha de nuestro movimiento, como Lisa Sullivan y Pablo Ruiz, entre otras personas valiosas,  quienes han sido parte del equipo Sur, durante muchos años y que siguen acompañando esta lucha actualmente.

Detrás de su oficina, se encuentra una puerta tapizada con centenares de firmas de personas que lo han visitado y han expresado su cariño y admiración durante tantos años. En su casa, también hay una pequeña cocina y una mesa de trabajo.

Al salir de este espacio, a la par, está su recámara, justamente con lo más esencial que se puedan imaginar, nada más hay un mueble con libros y una pequeña cama con una sábana con el  mapamundi.

Pero, donde inmediatamente se fijaron mis ojos fue en la pared de la cabecera donde esta su cama. El Padre Roy al darse cuenta de mi mirada fija, en una cruz con el rostro de cuatro mujeres, que me parecían tan conocidas, en ese mismo instante dijo: "Aquí están mis amigas, las Hermanas Maryknoll". 

Sus ojos se llenaron de lágrimas, al recordar el asesinato de estas religiosas, sus amigas, a quienes tanto quería y que cruelmente  un 2 de diciembre de 1980 un grupo de soldados, miembros de la Guardia Nacional de El Salvador, violaron y posteriormente asesinaron.

Este hecho fue encubierto por el entonces director de la Guardia Nacional y posterior ministro de defensa el Coronel Carlos Eugenio Vides Casanova quien fue entrenado en la Escuela de las Américas.

Las religiosas, defendían a salvadoreños, quienes vivían en medio del terror en aquella época, y colaboraban ayudando a refugiados de la guerra civil. Han pasado 35 años desde ese horrible crimen y hasta la fecha el hecho sigue en la impunidad, así como tantos casos ocurridos en El Salvador a manos de militares.

Al finalizar el recorrido por la casa del padre Roy, nos dirigimos a la marcha alrededor de la Escuela de las Américas, para recordar a todos nuestros mártires y reivindicar su legado y nuestra lucha.

Hoy, como cada 2 de diciembre, en El Salvador, recordamos a las monjas Ita Ford, Maura Clarke, Dorothy Kazel y a la misionera Laica Jean Donovan. Por ellas y por todos nuestros mártires seguimos pidiendo justicia, diciendo: ¡Presente!

 

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